La apariencia de unos dientes poco agraciados se puede mejorar empleando distintos métodos. Todos ellos tienen sus pros y sus contras. El conocimiento de las ventajas e inconvenientes de cada tratamiento puede ayudar a tomar la decisión acertada. Las diferencias están en la mayor o menor preparación del diente y en el mantenimiento que requieren. En función de las particularidades, nuestros especialistas evaluarán qué técnica se adapta mejor a cada caso y es la mejor solución. Una vez elegida, el objetivo siempre será el mismo: obtener los mejores resultados.

Es un tratamiento en el que se usa como principio activo el peróxido de hidrógeno, potenciándose su gran efecto blanqueador mediante una luz alógena de alta intensidad. Según la coloración natural de cada persona el blanqueamiento dental varía su efectividad, obteniéndose mejores resultados en dientes de tonalidades amarillentas que en dientes de tonalidades grisáceas. Para ello se recomienda una exploración previa en la que se valorará la opción de este tipo de tratamiento, se realizará la explicación detallada, y se resolverá cualquier tipo de dudas que se tengan al respecto. La ventaja de este tipo de blanqueamiento dental es que en una sola visita se hace todo el tratamiento y cuando el paciente sale de la consulta se aprecia un resultado espectacular. El tratamiento en clínica va seguidamente acompañado de unas sesiones de refuerzo y estabilización del color a realizar en casa. La durabilidad del color obtenido varía en función de los hábitos higiénicos y alimenticios de cada paciente, pudiéndose realizar en el domicilio sesiones de refuerzo en caso de ser necesario. El único inconveniente que puede aparecer es una ligera sensibilidad después del blanqueamiento dental, que desaparece con la ingesta de un analgésico.
Consisten en la reconstrucción de la sonrisa sobre los propios dientes, utilizando composites de última generación, con propiedades similares al esmalte dental. Los composites son materiales que se colocan y modelan directamente sobre el diente hasta lograr la forma y el color adecuados. Se realizarían sin apenas tallar los dientes, por lo que la agresión sería nula, al no tallar el esmalte dental, resulta indoloro y generalmente no requiere anestesia. También posibilita emplear en el futuro otras técnicas más ventajosas. Las restauraciones se realizan en una sola sesión por arcada. Se pueden corregir defectos o hacer modificaciones en cualquier momento, sin necesidad de repetir íntegramente el trabajo. Como no se tallan los dientes, se puede eliminar el material y volver a la situación previa al tratamiento para posteriores modificaciones que puedan desearse. Indicadas para tratar: reconstrucción de dientes fracturados, dientes con grandes tinciones o amarillentos, espacios entre dientes, dientes desgastados con el paso del tiempo, malposiciones dentales leves, forma dental incorrecta (pequeños, cónicos,…), sensibilidad dental generalizada causada por desgastes dentales. Para conservar el buen estado de las restauraciones es recomendable realizar una revisión anual. Por su inocuidad, son la solución ideal para quien quiera mejorar su estética sin sacrificar parte de sus dientes. Es la mejor opción para la gente joven. Por su baja agresividad y alto grado de reversibilidad, conservan al máximo la estructura dentaria sana y posibilitan cualquier alternativa futura. Además sus posibilidades de retoque permiten adaptar las restauraciones a los cambios producidos por el paso de los años sin necesidad de rehacerlas por completo. Inconvenientes: los composites, pasados muchos años, tienden a cambiar ligeramente de color, lo que obliga a retocarlos periódicamente de una manera parcial. Su buena conservación dependerá de la química bucal del paciente y de la correcta higiene bucal.
Son láminas de porcelana que imitan el aspecto del diente y se adhieren a su cara externa. Se confeccionan en el laboratorio protésico. Posteriormente, se adherirán al diente con un cemento específico. Ventajas: La cerámica jamás cambia de color, el aspecto del diente permanece igual que el primer día. Son las restauraciones más estéticas. Por su estabilidad en el color, son recomendables en pacientes que presenten una química bucal especialmente agresiva, capaz de degradar los composites en poco tiempo. También son recomendables en pacientes que, por múltiples razones, no pueden seguir un programa de mantenimiento de sus restauraciones. Inconvenientes: hay que tallar mínimamente el diente. Necesita de varias sesiones. Las porcelanas no se pueden retocar en boca. Si, una vez colocadas, se desea realizar alguna modificación hay que retirarla y hacer una nueva. Aunque la porcelana no cambia de color, la fractura de la porcelana, una tinción del margen o una retracción de encía pueden requerir su cambio al cabo de unos años.
Son estructuras (fundas) que recubren por completo el diente, pudiendo ser totalmente cerámicas o metal-cerámicas. Se colocan como protección sobre dientes muy desgastados o debilitados, endodonciados, reconstruidos o fracturados. Primero se tallan los dientes a enfundar, se toman impresiones de silicona que se envían al laboratorio protésico donde confeccionarán las fundas. En una siguiente visita se comprueba el ajuste y el color de las mismas. En la visita final se cementan. Ventajas : Son las restauraciones más sólidas y se utilizan desde hace más de treinta años. Permiten modificar la forma y la colocación de los dientes (alinearlos, nivelarlos, corregir rotaciones…). Su calidad estética es muy elevada, siendo las totalmente cerámicas más estéticas que las de metal-porcelana. No cambian de color. Por su resistencia, están indicadas en caso de: Dientes frágiles o en bocas cuyos hábitos de mordida podrían fracturar otras restauraciones menos sólidas. Dientes con falta de alineación. Dientes muy destruidos o restaurados por lesiones anteriores en los que el tallado apenas va a agravar la situación. Bocas donde falten dientes, que tengan que reponerse mediante prótesis apoyadas en coronas, puentes. Inconvenientes de las coronas: Obligan a tallar el diente mucho más que las carillas. Se necesitan de 2 a 3 sesiones. Con el paso del tiempo, la retracción natural de la encía puede obligar a su cambio por razones de estética, ya que tampoco se pueden retocar en boca.
Ortodoncia con brackets estéticos: Son los más utilizados y están basados en la cementación de un bracket en la cara externa de cada diente. Un arco que pasa entre ellos se ocupa de alinear los dientes y corregir su posición. Los brackets estéticos pueden ser cerámicos, de fibra de vidrio o plástico… siendo del mismo color que los dientes. Principalmente usamos los cerámicos porque a diferencia del resto no pierden el color durante el tratamiento. Ortodoncia fija lingual: Similares a los anteriores pero la cementación del bracket se realiza en la cara lingual/palatina de los dientes (en la parte interior de la boca), aumentando la estética ya que no se ven. Este sistema puede ser más molesto al principio y puede provocar ligeras rozaduras en la lengua.
Existen diversas intervenciones, a nivel de encías y mucosas, con fines estéticos. Son técnicas muy poco agresivas que producen grandes cambios estéticos. Alargamiento coronario: Se realiza cuando se presentan dientes cortos y sonrisa que muestra mucha encía. Consiste en la remodelación del borde óseo y de la encía para exponer más la corona del diente. Injertos de recubrimiento: Algunas recesiones (retracción) de encía provocan la exposición de la raíz del diente. Esta técnica consiste en la colocación de tejido conjuntivo o encía, tapando esta recesión y quedando el diente recubierto de nuevo. Injertos de aumento de volumen: Cuando se pierde un diente, el hueso que lo alojaba tiende a desaparecer (reabsorberse), quedando un defecto antiestético. Con esta técnica se obtiene tejido conectivo del paladar y se coloca en la zona adelgazada, aumentando el volumen.